El otro bando: OHL

Hasta la fecha, hemos conocido bien a las empresas Viabilis e Infraiber (así como sus socios y las acciones que les han llevado hasta la primera línea). Sin embargo poco hemos hablado del otro bando: Obrascón Huarte Lain (OHL).

 

OHL es uno de los mayores grupos empresariales que hay en España. Sus siglas se deben a los nombres de las tres constructoras fusionadas en la mencionada entidad.

La actividad de la constructora (con historia centenaria) ha llevado a la entidad presidida por Juan Miguel Villar Mir a expandirse por prácticamente todo el mundo: Australia, Argelia, Arabia Saudí, Catar, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Omán, Turquía, Vietnam, Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovenia, España, Moldavia, Noruega, Polonia, Reino Unido, República Checa, Eslovaquia, Rumanía, Aruba, Canadá, Chile, Colombia, EEUU, Guatemala, Honduras, Perú, Uruguay y México.

POST OHL

Además, la entidad ha sido condecorada con distintos reconocimientos: Premios Ulysses (concedido por la OMT y Sustainable Standard-Setter), Premio al mejor invento español y medalla de oro con mención de honor en la 39ª edición del Salón Internacional de Invenciones de Ginebra, primer premio en la categoría de Obras Urbanas en la VII edición de los Premios Potencia de Maquinaria de OP e Ingeniería Civil 2013, Premio Rolim Amaro al mejor aeropuerto de Latinoamérica y el Caribe, Premio Anual de Calidad 2014 (otorgado por el Departamento de Carreteras y Servicios Marítimos de Nueva Gales, Australia), etc.

 

Como podréis deducir fácilmente: OHL tiene una excelente reputación a nivel mundial, incluso en Latinoamérica. ¿Pero qué sucede entonces en México?

 

México es el undécimo país más poblado del mundo. Sin embargo, eso no es lo primero que pensamos al leer su nombre. Tampoco los mayas nos vienen a la mente. Y es que México, tristemente, es un país marcado por la corrupción y el narcotráfico.

POST OHL2

Muchas personas en los Estados Unidos de México viven de los tratos ilícitos con el gobierno. Pedro Topete es un buen ejemplo de ello: creación de empresas para conseguir concesiones de obra, construcciones contratadas (y pagadas) que no llegan a realizarse, millones de dinero público que se invierten en otros menesteres, etc.

Es el modus operandi de muchos empresarios mexicanos que, por supuesto, están interesados en defender el status quo político del país y en mantener a raya a las multinacionales que quieran “meterse en sus asuntos”.

 

¿Puede ser el miedo a que un grupo fuerte y consolidado extinga ese tipo de tratos ilícitos el motivo para un ataque a la reputación de OHL?

El pequeño David, como han nombrado a Infraiber en diversas ocasiones, ve amenazado su illegal business con el Gobierno Mexicano, puesto que puede desaparecer el nicho que Pedro Topete venía explotando desde hacía años debido a la llegada de un grupo empresarial sólido. Y es que Goliat tendría capacidad para abastecer la necesidad constructora de México a nivel de carreteras.

Ahora bien, ¿puede haber alguien más interesado en dañar la reputación de OHL?

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